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Poner límites y priorizarte

Poner límites sin sentir culpa

Hay veces en las que sabes perfectamente qué quieres responder.
Quieres decir que no.
Quieres pedir tiempo.
Quieres explicar que algo te ha molestado.
O, simplemente, quieres elegirte a ti esta vez.
Pero entonces piensas en cómo se sentirá la otra persona.
En si se enfadará.
En si creerá que has cambiado.
En si parecerás egoísta.
Y terminas diciendo que sí cuando, por dentro, querías decir que no.
Esta postal representa el deseo de poder cuidar tus relaciones sin tener que dejarte siempre para después.

Hay veces en las que quieres decir que no

Puede que seas una persona cercana, generosa y dispuesta a ayudar.
Y probablemente no quieras dejar de serlo.
El problema aparece cuando estar para los demás significa no poder estar nunca para ti.
Cuando aceptas compromisos que no deseas.
Cuando das demasiadas explicaciones para justificar una decisión.
Cuando callas para evitar un conflicto y después te quedas con malestar, cansancio o resentimiento.
No siempre resulta fácil distinguir entre cuidar una relación y renunciar continuamente a lo que necesitas.
Por eso, esta postal no habla de apartarte de los demás.
Habla de encontrar una manera de relacionarte en la que tú también tengas espacio.

 

Quizá esta postal conecta contigo

Puede que te reconozcas en algunas de estas situaciones:

  • Te cuesta decir que no, aunque no quieras hacer algo.
  • Te preocupa mucho decepcionar a los demás.
  • Necesitas justificar extensamente tus decisiones.
  • Te sientes responsable de cómo reaccionan otras personas.
  • Evitas expresar lo que te molesta para no generar conflictos.
  • Estás disponible para todo el mundo, incluso cuando no puedes más.
  • Cuando te priorizas, aparece la culpa.
  • Sientes que algunas personas esperan de ti más de lo que puedes sostener.
  • Te gustaría expresarte con más claridad y tranquilidad.

No necesitas identificarte con todo.
A veces basta con reconocer una sensación:

Se que necesito poner límites, pero no quiero hacer daño a nadie.

¿Por qué me cuesta poner límites aunque sé que los necesito?

Puede influir el miedo al rechazo, la necesidad de aprobación, la inseguridad, la autoexigencia o la costumbre de sentirte responsable de cómo se encuentran los demás.

También es posible que sepas decir que no, pero que te resulte difícil mantener tu decisión cuando alguien se enfada, insiste o intenta hacerte sentir culpable.

Comprender qué sucede en tu caso es importante porque no todas las personas tienen dificultades para poner límites por el mismo motivo.

¿Las formaciones online de Amarante pueden ayudarme si me cuesta poner límites?

Sí, especialmente si quieres comprender mejor lo que te ocurre y empezar a trabajar esta dificultad mediante contenidos, reflexiones y propuestas prácticas.

Las formaciones no tienen que estar dedicadas exclusivamente a poner límites. Este tema puede formar parte de un recorrido más amplio relacionado con la autoestima, el autocuidado, las relaciones, la gestión emocional o la capacidad de priorizarte.

Desde esta página te mostraremos las formaciones que guarden una relación real con lo que estás buscando.